top of page

Estrategias para hacer un examen tipo test de oposición y no perder puntos.

 

El examen no se improvisa

Es muy habitual ver opositores que llegan al día del examen con el temario estudiado, pero sin haber pensado realmente cómo van a enfrentarse a la prueba. Se sientan, empiezan a contestar y toman decisiones sobre la marcha. En un examen tipo test con penalización por error, esa forma de actuar suele acabar pasando factura.

El examen no es solo una comprobación de conocimientos. También es una prueba de criterio, calma y toma de decisiones. Y eso, igual que el estudio, se puede entrenar.

 

La penalización cambia las reglas del juego

Cuando cada fallo resta puntos, el examen deja de ser una carrera por contestarlo todo. Aun así, muchos opositores siguen actuando como si no hubiera penalización, respondiendo por intuición o por miedo a dejar preguntas en blanco.

Aceptar que no todas las preguntas deben contestarse es un cambio mental importante. Proteger la puntuación suele ser más rentable que intentar rascar puntos donde no hay seguridad. Esto cuesta al principio, pero marca la diferencia.

 

Empieza con calma y con método

Nada más empezar el examen, el reloj parece correr más rápido de lo normal. Es fácil sentir prisa y lanzarse a contestar sin pensar demasiado. Sin embargo, dedicar unos minutos a leer el examen con calma ayuda mucho más de lo que parece.

Identificar qué preguntas son claras y cuáles no lo son reduce la ansiedad y evita quedarse bloqueado desde el principio. Empezar respondiendo lo que sabes con seguridad da confianza y te permite entrar en el examen con buen ritmo.

 

Gestiona la duda de forma inteligente

Dudar es completamente normal. De hecho, quien no duda nada suele cometer más errores. La clave está en qué haces cuando dudas.

Si al leer una pregunta puedes descartar alguna respuesta con argumentos claros, merece la pena intentarlo. Si, aun así, la inseguridad sigue siendo alta, dejar la pregunta en blanco suele ser la opción más sensata. En un test con penalización, no responder también es una decisión inteligente.

 

Cuidado con las respuestas que “suenan bien”

Una de las trampas más frecuentes en los exámenes tipo test son las respuestas que parecen correctas porque utilizan palabras del temario o ideas familiares. Muchos errores vienen de ahí, especialmente cuando el cansancio empieza a notarse.

Conviene acostumbrarse a leer despacio y preguntarse si la respuesta es exactamente correcta o solo parcialmente. En los test de oposición, lo “casi correcto” casi nunca puntúa.

 

El tiempo y la revisión final

Un buen examen no se hace con prisas ni con bloqueos. Mantener un ritmo constante, sin quedarse atascado demasiado tiempo en una sola pregunta, ayuda a llegar al final con margen para revisar.

La revisión no está para cambiar respuestas por inseguridad, algo que muchos opositores hacen y luego lamentan. Sirve para detectar despistes claros: una pregunta sin marcar, una lectura mal hecha o un error evidente.

 

Conclusión: el examen también se entrena

Saber el temario es imprescindible, pero no suficiente. Un examen tipo test exige estrategia, autocontrol y práctica. Llegar con un plan claro reduce errores evitables y permite aprovechar mejor lo que realmente sabes.

Trabajar estas estrategias antes del día del examen suele marcar la diferencia entre aprobar por poco y quedarse fuera por errores que se podrían haber evitado.

 
 
 

Comentarios


bottom of page